La pizza es hoy uno de los platos más reconocibles y consumidos del planeta. Está presente en casi cualquier país, adaptada a gustos locales y estilos propios, pero su historia no empieza en una cadena internacional ni en una cocina moderna. Empieza en un contexto muy concreto: el sur de Italia, la vida popular y la necesidad de comer bien con pocos recursos.
Conocer la historia de la pizza es entender por qué sigue siendo, cuando se hace bien, un producto sencillo, honesto y profundamente ligado a la tradición.
Los orígenes de la pizza: antes de llamarse pizza
Mucho antes de que existiera la pizza tal y como la conocemos hoy, distintas civilizaciones ya elaboraban panes planos cocidos sobre piedra o brasas. En la antigua Grecia, Roma o Egipto se consumían masas básicas acompañadas de aceite, hierbas o ingredientes sencillos.
Sin embargo, estos antecedentes no son todavía pizza. Falta el elemento que lo cambiaría todo: el tomate.
El tomate llega a Europa tras el descubrimiento de América en el siglo XVI. Durante décadas se considera un alimento ornamental o incluso peligroso, hasta que empieza a incorporarse a la cocina popular del sur de Italia. Es en ese momento cuando el pan plano y el tomate se encuentran de forma definitiva.
Nápoles y el nacimiento de la pizza moderna
La pizza moderna nace en Nápoles entre los siglos XVIII y XIX. No lo hace en palacios ni restaurantes de lujo, sino en la calle. Era una comida barata, rápida y accesible para la población trabajadora.
Las primeras pizzas napolitanas se elaboraban con:
- Masa de harina, agua, sal y levadura
- Tomate
- Ajo, aceite de oliva y, en algunos casos, anchoas
Se cocinaban en hornos de leña y se vendían en porciones. La pizza era un alimento popular, sin pretensiones, pero con una identidad muy clara.
La pizza Margarita: un hito documentado
Uno de los momentos más conocidos —y documentados— en la historia de la pizza es la creación de la pizza Margarita a finales del siglo XIX.
En 1889, el pizzaiolo Raffaele Esposito elaboró una pizza para la reina Margarita de Saboya utilizando tres ingredientes: tomate, mozzarella y albahaca, representando los colores de la bandera italiana. La combinación fue un éxito y la receta se popularizó rápidamente.
Más allá de la anécdota, la Margarita fija las bases de la pizza tal y como la entendemos hoy:
- Ingredientes sencillos
- Equilibrio de sabores
- Respeto por la materia prima
La pizza napolitana y su reconocimiento
Con el paso del tiempo, la pizza napolitana se consolidó como un estilo propio, con características muy definidas:
- Masa fermentada
- Bordes aireados
- Centro fino
- Cocción rápida en horno de leña
Este método tradicional ha sido reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, no por moda, sino por su valor cultural, social y gastronómico. La pizza napolitana no es solo una receta: es una forma de trabajar la masa, el fuego y el tiempo.
La expansión internacional de la pizza
A finales del siglo XIX y principios del XX, la emigración italiana lleva la pizza fuera de Italia, especialmente a Estados Unidos. En ciudades como Nueva York o Chicago aparecen las primeras pizzerías, que con el tiempo adaptan la receta a nuevos formatos y gustos.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la pizza se populariza de forma global. Aparecen estilos muy distintos entre sí, algunos más fieles a la tradición y otros más alejados, pero todos reconocibles como pizza.
La llegada de la pizza a España
En España, la pizza comienza a popularizarse a partir de las décadas de los 60 y 70. Al principio se percibe como una comida extranjera, pero rápidamente se integra en la cultura gastronómica.
Con el tiempo, el consumidor español empieza a valorar cada vez más:
- Masas bien fermentadas
- Ingredientes de calidad
- Elaboración artesanal
Hoy conviven en España muchos tipos de pizza, pero el interés por la pizza napolitana y la tradición italiana auténtica es cada vez mayor.

Tradición frente a industria
La historia de la pizza también es una historia de contrastes. Por un lado, la industrialización ha permitido que llegue a todas partes. Por otro, ha puesto en riesgo aquello que la hizo especial desde el principio: la sencillez bien trabajada.
Respetar la historia de la pizza implica:
- No acelerar procesos que requieren tiempo
- No sobrecargar de ingredientes sin sentido
- Entender que la masa es tan importante como lo que lleva encima
Cuando se respeta la tradición, la pizza vuelve a ser lo que siempre fue: un plato humilde, honesto y profundamente satisfactorio.
La historia continúa en La Artesana
En La Artesana, entendemos la pizza como lo que siempre ha sido: un producto sencillo que exige respeto, técnica y buenos ingredientes. Nuestra forma de trabajar bebe directamente de esa tradición napolitana que dio origen a todo.
Si quieres disfrutar de una pizza hecha con calma, masa bien fermentada y cocinada como manda la tradición, te esperamos en nuestro local:
Pizzería La Artesana
Carrer d’Arcadi Balaguer, 18, Local 2. 08860 Castelldefels (Barcelona)
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Porque la historia de la pizza se entiende mejor cuando se prueba.